Los ‘teléfonos tontos’ irrumpen en el MWC como la antítesis de los ‘smartphones’

Los móviles cada vez más inteligentes conviven en el Mobile World Congress (MWC) con su perfecta antítesis, los llamados ‘dumb phones’ (‘teléfonos tontos’), aparatos minimalistas diseñados para reducir la adicción a las pantallas y mejorar el bienestar digital, especialmente entre los jóvenes.
Una de las grandes paradojas este año en el MWC, epicentro global durante esta semana de la innovación y la conectividad, es el hueco que ha dejado para las voces que llaman a racionalizar el tiempo de uso de la tecnología y promueven la «desconexión», una corriente que gana fuerza en el sector.
Entre esas voces, ha destacado la del actor de la serie ‘Breaking Bad’, Aaron Paul, convertido en activista en favor de un uso más equilibrado de los móviles y otros dispositivos: «No vamos a poder detener el desarrollo de estas tecnologías, pero sí podemos crear nuevas formas de diseñar y producir móviles menos adictivas».
También ha cobrado protagonismo la firma Light, una de las primeras compañías en apostar por esta nueva generación de móviles minimalistas.
Su propuesta es radical en su sencillez: teléfonos negros, sin artificios ni florituras, con una pantalla básica y aplicaciones funcionales que permiten llamar, tomar notas y consultar indicaciones.
Nada de redes sociales, notificaciones constantes ni estímulos diseñados para retener la atención.
«No se trata de dejar el móvil, sino de ofrecer otra perspectiva, una alternativa. Dispositivos como los Light Phones son como una cámara: una herramienta tecnológica más, que usas cuando la necesitas, pero que no captura tu vida», ha expresado el director general de Light, Kaiwei Tang, en una intervención en el congreso.
No se vuelve al pasado, se avanza
El minimalismo estético de estos dispositivos nos transporta al pasado, a aquellos famosos Nokia de finales de la década de los 90, aunque los impulsores de Light sostienen que sus teléfonos no son el pasado, sino que «representan el futuro del desarrollo tecnológico».
«Puede parecer que das un paso atrás, pero en realidad avanzas hacia algo más humano. Es volver a nuestros orígenes, sí, pero avanzando: dejando atrás lo artificial para quedarnos con la inteligencia y el lado más humano de la tecnología», explica a EFE el socio de la compañía Light Eleph Kwong.
A medio camino entre el ‘dumb phone’ y el ‘smartphone’
Los Light Phones representan la antítesis de los llamados teléfonos inteligentes, pero a medio camino se encuentran los ‘Balance Phones’, una propuesta impulsada en Barcelona y que aspira a integrar lo mejor de los dos mundos.
«Hay un espacio demasiado grande entre lo que es un móvil básico y lo que es un ‘smartphone’. Queremos situarnos justo en medio y crear un dispositivo con el que no tengas que renunciar a nada en tu día a día, pero que al mismo tiempo no te mantenga expuesto a todos esos contenidos adictivos que nos roban el tiempo», explica el cofundador y creador del Balance Phone, Carlos Fontclara.
Los fundadores de esta compañía catalana -Fontclara y Albert Beltran- tienen claro que el día a día actual «exige» determinadas soluciones tecnológicas, como disponer de correo electrónico para comprar un vuelo o gestionar trámites cotidianos.
Por eso, su apuesta pasa por mantener aquellas aplicaciones que realmente aportan valor añadido al usuario, como WhatsApp para conversaciones instantáneas o Spotify para escuchar música, pero sin fomentar dinámicas que nos enganchen durante horas a la pantalla.
De hecho, el Balance Phone está diseñado para bloquear de manera estructural las aplicaciones que concentran más del 70 % del tiempo de uso recreativo, como las redes sociales, los juegos o las apuestas, pero mantiene entre el 80 % y el 90 % de las funcionalidades «esenciales» para el día a día.
Las familias y los ‘milennials’, los más interesados
En declaraciones a EFE, Fontclara explica que la idea original era impulsar este tipo de dispositivo entre los más jóvenes.
Sin embargo, pronto descubrieron que las familias eran las más interesadas: «la mitad de nuestras ventas son padres y madres que buscan comprar el primer móvil a su hijos», detalla Fontclara.
El gerente de operaciones de Light, David Wheeler, en cambio, asegura que la mayoría de sus clientes tienen entre 20 y 40 años, principalmente ‘millennials’.
«Los padres que quieren un teléfono para sus hijos son, sin duda, uno de nuestros públicos», pero no son los únicos, también hay otras personas que «prefieren mantener la red fuera de sus bolsillos y de su vida cotidiana», asegura.