Agricultura guatemalteca depende en más de 60% de las lluvias

Más del 60% del recurso hídrico utilizado por la agricultura en Guatemala proviene directamente de las lluvias, una situación que expone al sector a los efectos de fenómenos climáticos como la sequía y El Niño.
Los datos forman parte del Sistema de Contabilidad Ambiental y Económica (SCAE) del Banco de Guatemala (Banguat), una herramienta que permite analizar la relación entre los recursos naturales y la actividad económica del país.
La dependencia de las precipitaciones representa un desafío para los productores, principalmente para quienes no cuentan con sistemas tecnificados de riego que permitan mantener el suministro de agua durante los periodos de menor lluvia.
Impacto en cultivos de subsistencia
De acuerdo con el análisis del Banguat, los eventos climáticos adversos no necesariamente han provocado históricamente un colapso en el crecimiento de la economía nacional. Sin embargo, sus efectos pueden sentirse de manera directa en las actividades agrícolas y, especialmente, en los cultivos destinados al consumo de los hogares.
La reducción o irregularidad de las lluvias puede afectar los ciclos de siembra y cosecha, disminuir el rendimiento de los cultivos y generar dificultades para las familias que dependen de la agricultura para su alimentación e ingresos.
Ante este escenario, el monitoreo de los recursos hídricos y la disponibilidad de información ambiental adquieren relevancia para la planificación de políticas públicas y la toma de decisiones en el sector agrícola.
El Banguat señala que contar con datos sobre agua, energía, bosques, emisiones y residuos permite identificar los principales desafíos ambientales que pueden tener incidencia sobre la actividad económica del país.