«Salieron a trabajar y no volvieron»: La extorsión acorrala a los choferes dice Gretexpa

Cada mañana, antes de que el sol despunte sobre la capital, el rugido de los motores de los autobuses extraurbanos marca el inicio de la rutina para miles de guatemaltecos. Para los choferes, sin embargo, girar la llave de encendido se ha convertido en un acto de valentía extrema. Salir a trabajar implica no saber si habrá un regreso a casa.
El pasado jueves 27 de agosto, las balas volvieron a silenciar a un trabajador del volante. No era solo un chofer más; era un padre, un hijo, el sustento de un hogar que hoy se suma a la cuenta del luto. Con su muerte, la cifra de pilotos asesinados en lo que va de 2026 ascendió a 37. Treinta y siete vidas segadas por un crimen criminal impune que cobra en efectivo o con sangre: la extorsión.
Ante la tragedia, la Gremial de Transporte Extraurbano de Pasajeros (GRETEXPA) levantó la voz este 28 de agosto mediante una carta abierta dirigida directamente al Presidente Bernardo Arévalo y al Ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda. En el comunicado, los transportistas plasmaron una mezcla de dolor, indignación e impotencia ante la falta de presencia policial en puntos neurálgicos como la terminal Centra Sur y las principales carreteras del país.
«El flagelo de la extorsión ahoga a los trabajadores mientras las autoridades muestran indiferencia», denunció la gremial, recordando que el transporte extraurbano es un servicio público esencial amparado por la Constitución. Entre sus demandas urgentes, el sector solicita la intervención directa del Ejército de Guatemala en áreas críticas como las zonas 3, 4 y 8 de la capital, así como mesas de trabajo ejecutivas que traduzcan las promesas oficiales en patrullajes reales.
Mientras los comunicados circulan en los despachos gubernamentales, en las terminales reina el miedo. Los pilotos continúan frente al volante con la mirada en el retrovisor, esperando que el Estado finalmente reaccione antes de que la cifra de víctimas sume un nombre más.
