Al borde de las lágrimas después de anotar el gol que envió a Argentina a la final del Mundial, Lautaro Martínez recordó sus orígenes, la cultura del trabajo que le inculcó su familia y envió un beso a su madre, que durante la semifinal de la Albiceleste, contó, estaba trabajando.
Sudor y sacrificio. Es la receta que llevó a Lautaro Martínez de Bahía Blanca al techo del mundo. Del Racing de Avellaneda al Inter de Milán, primero como suplente de Mauro Icardi, y ahora como capitán.
Y es la que lo llevó a ganar el Mundial y dos Copas América con Argentina, con hambre todavía intacto para ir a por más. El domingo en el MetLife Stadium tendrá una oportunidad en la final contra España.
«Me acordé de mi mamá, que recién la acabo de llamar y está trabajando. Entonces todas estas cosas que siento hoy son por ellos más que nada, porque cuando entro en la cancha solo pienso en ellos, en mi familia, en mis hijos, en mi mujer», reconoció Lautaro al borde de las lágrimas en zona mixta.
«Y pensé en mi viejo, que fue el principal responsable de que yo hoy siga compitiendo, porque es muy difícil la situación en la que me toca estar. Más allá de que uno siempre aporta y quiere ayudar, uno siempre quiere jugar, esa es la realidad. Y toca agachar la cabeza, trabajar, correr, tener humildad y sacrificarse para lo que toca hacer en el momento», añadió en su emotiva reflexión.
«Estos son los precios que uno paga por todo el trabajo que uno hizo desde chiquitito. Hoy es todo felicidad, mérito de este grupo que ante la adversidad sigue, sigue y va, y no se cansa», concluyó.
Porque Lautaro ya no está acostumbrado a ser suplente. Es el líder absoluto del Inter de Milán campeón de Italia, una pieza fija más allá de los cambios de entrenador que le han tocado en las últimas campañas.
En la Albiceleste hay más rotaciones en la delantera, con Julián Álvarez que fue titular ante Inglaterra. La respuesta de Lautaro es trabajo y sacrificio.
Y el premio llegó en el minuto 96 del cruce con Inglaterra en Atlanta, un cabezazo tras un centro de Lionel Messi que culminó otra remontada épica de Argentina, que está a un paso de la segunda corona consecutiva en la Copa del Mundo.