María Corina Machado, el regreso para empujar la transición y retar la alianza Delcy-Trump

Rompiendo el veto que aseguraba tener para volver a Venezuela, María Corina Machado reapareció este domingo en el escenario nacional para medir el verdadero alcance de su liderazgo de calle, en un intento por forzar la transición democrática en su país y desafiar la diplomacia petrolera entre Delcy Rodríguez y Donald Trump.
Luego de diez meses fuera de su país, de donde salió para recibir el Premio Nobel de la Paz 2025 en Oslo, Machado regresa tras superar unos siete bloqueos aéreos y marítimos a su retorno desde Centroamérica e islas del Caribe, según la información que ha revelado su equipo y fuentes conocedoras del asunto.
«Estoy aquí. Con ustedes», dijo este domingo en un mensaje en X y minutos después su partido, Vente Venezuela (VV), difundió imágenes de la líder opositora ingresando a una iglesia en la pintoresca localidad de Santa Rosa, estado Lara (oeste), arropada por sus seguidores. No hay detalles todavía sobre su viaje de regreso.
Instalada en los últimos meses en Panamá -país al que considera una segunda casa por haberla acogido en momentos álgidos, como cuando resguardó las actas de votación que, según la oposición, daban el triunfo a Edmundo González Urrutia en las presidenciales de 2024-, Machado llega a Venezuela decidida a encabezar la lucha por nuevas elecciones presidenciales.
La opositora, de 59 años, ha buscado el cambio político en su país desde sus inicios en 2002, cuando fundó la organización Súmate, dedicada a la defensa de los derechos políticos de los ciudadanos, pero solo logró convertirse en la líder máxima de la oposición en 2023, cuando arrasó en las primarias de ese año.
El aliado
Siempre defendió a Estados Unidos como un aliado y apenas 12 días después de la captura de Nicolás Maduro en enero pasado por parte de tropas de este país, Machado se reunió con Trump, a quien le entregó la medalla del Nobel y le expresó su deseo de volver a Venezuela.
Entonces el mandatario anunció que podría «involucrar» de alguna manera a la opositora en su plan de transición para Venezuela, pero días después el secretario de Estado, Marco Rubio, -quien es más cercano a Machado-, declaró que el liderazgo de la dirigente no era realista en ese momento para iniciar una transición.
En marzo, Machado se reunió nuevamente con Trump bajo total hermetismo y solo hasta el 5 de octubre volvió a referirse a ella como una persona «fantástica». El mandatario fue preguntado sobre si apoyaba el regreso de la líder opositora al país y se limitó a responder que «todo saldría bien».
En todo este tiempo, Washington ha estado negociando acuerdos en materia de petróleo, minería y gas con el Gobierno de Delcy Rodríguez, una relación que ha crecido al punto de calificarse mutuamente como socios y amigos, que los llevó a firmar en agosto un convenio petrolero que permite a Estados Unidos acceder a la quinta parte de las reservas de crudo venezolanas.
El pacto ha sido criticado por quienes consideran que Estados Unidos busca principalmente el petróleo venezolano, y no impulsar la democratización del país. Machado tardó en reaccionar a este acuerdo y solo se limitó a decirle a la Administración de Trump que sus «enemigos» están en el poder en Venezuela.
Bajo este escenario la relación Machado-Trump parece distante.
Sin embargo, Trump declaró hoy a reporteros en Washington que «es una mujer muy agradable. Me dio su Premio Nobel, así que ¿cómo puedo decir otra cosa? Y espero que esté a salvo».
Mientras, la urgencia por elecciones de Machado no coincide con la declaración reciente de Trump en las que sostuvo que aún es «demasiado pronto» para la celebración de las mismas.
El plan de transición del mandatario contempla un proceso de negociación entre el chavismo y la oposición representada por la exdiputada Dinorah Figuera para alcanzar un acuerdo que permita convocar a comicios presidenciales en el país suramericano.
Figuera fue escogida por Estados Unidos como la líder de la delegación opositora bajo el argumento de que representa el Parlamento electo de 2015, cuando el antichavismo ganó la mayoría de curules.
El cambio de estrategia
Machado no forma parte del diálogo, pero manifestó en sus inicios que no obstaculizará el proceso y reiteró su disposición a negociar con Delcy Rodríguez, como ya lo había indicado hace meses durante una reunión con la mayor coalición opositora, la Plataforma Unitaria Democrática (PUD).
«Si es necesario para intercambiar en algún encuentro a los efectos de definir (un) cronograma de transición, pues se hará. Pero lo he dicho, cualquier proceso es sobre la base del reconocimiento del 28 de julio de 2024 y para una transición», expresó Machado en febrero pasado en un encuentro virtual con medios colombianos.
Recientemente reiteró en redes sociales su disposición a negociar, lo que desató las críticas del ministro del Interior, Diosdado Cabello. Durante su programa de televisión, el dirigente oficialista -uno de sus principales detractores- también se mofó de las denuncias sobre los presuntos impedimentos a la opositora para retornar y, de hecho, descartó que ella intentara regresar por las fronteras marítimas o terrestres.
Con todo, Machado se encuentra de vuelta en el país y ha reabierto el tablero político venezolano.