Lago de Atitlán pierde nivel de agua y la sequía deja huellas visibles en sus orillas

El nivel del agua del Lago de Atitlán registra un descenso considerable durante los últimos meses, una situación que ha dejado expuestas estructuras ubicadas en distintos puntos de la orilla y genera preocupación entre habitantes y sectores vinculados al turismo.
Reportes difundidos en agosto señalan que el nivel del lago habría disminuido entre 10 y 12 metros en los últimos cuatro meses, mientras que la reducción acumulada durante los últimos cuatro años se estima entre 20 y 25 metros. Estos datos han sido atribuidos a información recopilada en comunidades de la cuenca y sectores turísticos.
Sin embargo, los registros oficiales de la Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca del Lago de Atitlán y su Entorno (AMSCLAE) muestran una tendencia de descenso del nivel del lago durante la última década, aunque sus mediciones no respaldan, hasta ahora, que el cuerpo de agua haya perdido 20 o 25 metros de nivel en los últimos cuatro años. Su informe de monitoreo correspondiente a 2025 señala una variación de aproximadamente 3 metros entre mayo de 2014 y octubre de 2025.
Estructuras quedan expuestas
Uno de los efectos más visibles del descenso se observa en la infraestructura ubicada a orillas del lago. En la bahía de San Lucas Tolimán, muelles y plataformas que anteriormente se encontraban junto al agua han quedado alejados de la orilla, de acuerdo con reportes difundidos desde la zona.
La reducción del nivel también puede afectar actividades relacionadas con la navegación y el turismo, especialmente en puntos donde los muelles dependen de una determinada profundidad para facilitar el ingreso y salida de embarcaciones.
Reportan un descenso en el nivel del lago de Atitlán debido a la severa sequía que afecta la región. pic.twitter.com/8CY7cbFe0T
— Clima Guatemala (@ClimaenGuate) August 25, 2026
Sequía y altas temperaturas
La falta de lluvias y las temperaturas elevadas figuran entre los factores señalados para explicar el descenso reciente. AMSCLAE ha documentado que las variaciones del nivel del Lago de Atitlán están relacionadas con el régimen de lluvias y la temperatura, y que durante 2025 se registró un descenso asociado a las altas temperaturas y la evaporación.
La institución mantiene un sistema de monitoreo que registra diariamente el nivel del lago mediante estaciones limnimétricas, con mediciones realizadas desde 2014.
La situación ocurre en un contexto de condiciones climáticas que han generado preocupación por la disponibilidad de agua en distintas regiones del país. El seguimiento de los niveles resulta clave para determinar la magnitud de la reducción y sus posibles efectos sobre los ecosistemas, las comunidades y las actividades económicas que dependen del Lago de Atitlán.
Por ahora, no hay evidencia oficial de que el Lago de Atitlán esté cerca de secarse por completo. Los datos disponibles muestran un descenso y una tendencia de largo plazo que requieren monitoreo continuo, pero las cifras de una reducción de hasta 25 metros deben distinguirse de los registros oficiales de nivel del lago.