Fechas clave: SAT fija 2027 para aduana marítima digital y 2028 para la terrestre

Tras completar la digitalización del despacho aéreo, la SAT ya trazó la ruta para modernizar las otras aduanas. Werner Ovalle anunció que “ya estamos proyectando que para marzo del 2027 tengamos lo marítimo”, luego de un año de trabajo previo en el nuevo sistema para puertos. La meta es que el modelo digital se extienda gradualmente hasta abarcar todo el comercio exterior, con procesos diferenciados para cada vía.
La interoperabilidad marítima implica mayores desafíos técnicos. El nuevo sistema deberá interconectarse con Puerto Quetzal, Puerto Barrios y Santo Tomás de Castilla, cada uno con formas de operación distintas. “Esto muchas veces hace más complejo la implementación del proceso”, admitió Ovalle al explicar que se requiere alinear sistemas y prácticas para lograr un despacho marítimo digital que mantenga trazabilidad y control de la carga sin perder agilidad.
El plan no termina en los puertos. “Estamos proyectando lo terrestre para el 2028”, adelantó el superintendente, quien subrayó que en este caso se depende de la relación bilateral con las aduanas vecinas. La modernización en frontera incluirá coordinación con México, El Salvador y Honduras, donde el paso de mercancías es predominantemente terrestre. La SAT reconoce que, además de la cadena logística, hay que armonizar procesos entre administraciones aduaneras de distintos países.
Ovalle precisó que para la aduana marítima la apuesta es estratégica, pues “una buena parte de la recaudación de comercio exterior viene de la parte marítima”. Puerto Quetzal, detalló, es la aduana que más recauda en este rubro, con casi el 43% de los ingresos. Por ello, el nuevo modelo de despacho marítimo no solo busca agilizar trámites, sino también reforzar la seguridad de la carga y los controles sobre mercancías de alto impacto fiscal.
La SAT trabaja paralelamente en un estudio de tiempos de despacho elaborado con la Organización Mundial de Aduanas. Ese análisis permitió identificar cuellos de botella que no se limitan al sistema, sino también a prácticas de puertos y actores logísticos. Ovalle explicó que existe “un plan de acción nacional” que, sumado al nuevo sistema marítimo, permitirá reducir los tiempos de permanencia de la carga y mejorar la competitividad de los importadores y exportadores.
El modelo de control también está cambiando hacia una fiscalización posterior. “Ya no solo hacer el control durante el despacho en los puertos o en las aduanas, sino también a través de la fiscalización a posteriori”, explicó el jefe de la SAT. La intención es que el ingreso y egreso de mercancías sea más fluido y que las auditorías se vuelvan más completas cuando la carga ya se encuentra en las empresas, siguiendo esquemas que “los países desarrollados ya están implementando”.
Con la aduana aérea digitalizada, la meta para 2027 en lo marítimo y 2028 en lo terrestre forma parte de una visión de “aduana digital 360”. Ovalle insistió en que cada fase se articula con los esfuerzos de competitividad que impulsa el Ministerio de Economía y con la modernización tecnológica del propio fisco. “Es parte de lo que Guatemala también tiene que evolucionar”, afirmó sobre el objetivo de alcanzar una facilitación de comercio alineada a estándares globales.