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Futbol Internacional

El loco 3-3 que revivió el fantasma del ‘Pacto de Gijón’

28 de junio de 2026
El loco 3-3 que revivió el fantasma del ‘Pacto de Gijón’

La última jornada del Grupo J en la Copa del Mundo 2026 regaló el desenlace más cinematográfico, electrizante y, para algunos, sospechoso de lo que va del torneo. En el Estadio Kansas City, Argelia y Austria empataron 3-3 en un partido que pasó de la cautela a la locura total en cuestión de segundos, garantizando la clasificación de ambos a los dieciseisavos de final y decretando la eliminación directa de la selección de Irán.

El duelo venía cargado de un morbo histórico inevitable: la sombra del «Pacto de Gijón» de 1982, aquella tarde en la que Austria y Alemania Occidental dejaron de jugar tras el 1-0 germano para clasificar juntas y eliminar de forma deliberada a Argelia. 44 años después, el destino los ponía en una situación similar: un empate clasificaba a los dos. Lo que nadie imaginó fue la forma en que se daría.

El pacto que se rompió en el descuento

Durante gran parte de la segunda mitad, tras llegar al 2-2, el partido entró en lo que la prensa internacional no dudó en calificar como un «biscotto» (un pacto implícito de no agresión). Argelia tocaba el balón lateralmente en el centro del campo con hasta cinco futbolistas sin intención de profundizar, mientras los austríacos solo basculaban pasivamente. Desde las gradas del estadio, los 69,045 espectadores silbaban con fuerza ante el evidente conformismo. El empate a dos goles servía a ambos y dejaba fuera a Irán.

Sin embargo, en el tiempo de descuento, el pacto se dinamitó. En el minuto 93, un espacio imprevisto en la banda diestra permitió a Houssem Aouar filtrar un pase quirúrgico para Riyad Mahrez, quien definió sin piedad para poner el 3-2. En ese preciso instante, el tablero del Mundial se sacudió: Argelia subía al segundo puesto, Austria caía eliminada por diferencia de goles en la tabla de terceros e Irán celebraba su pase matemático a dieciseisavos.

Pero la Copa del Mundo no conoce la lógica. Desesperado, el técnico austríaco quemó su última nave enviando al campo al gigante de dos metros, Saša Kalajdžić, en el minuto 94. Solo dos minutos después, en la última jugada del partido (96′), un balón colgado al área argelina fue pivoteado por Michael Gregoritsch y Kalajdžić, en su primer toque del encuentro, la mandó a guardar de cabeza para el 3-3 definitivo. La locura estalló en el banquillo de su selección; volvían a estar clasificados y, en un pestañeo, hundían las ilusiones de Irán.

La lluvia de goles en el Estadio Kansas City

El encuentro fue un auténtico ida y vuelta antes de la pasividad del tramo final. Así se fraguó el festival de anotaciones en Misuri:

  • 0-1 (Min. 28): David Alaba rompió líneas con un pase largo espectacular desde la zaga. El histórico Marko Arnautović le ganó la espalda a los centrales argelinos y batió por bajo a Oussama Benbot.

  • 1-1 (Min. 44): Tras un rebote fortuito en el banderín de córner, el lateral derecho Rafik Belghali tomó la pelota, regateó a dos defensores dentro del área y sacó un zapatazo al ángulo del arco defendido por Alexander Schlager.

  • 1-2 (Min. 54): Austria recuperó la ventaja al iniciar el complemento gracias a una gran cabalgada de Konrad Laimer por derecha, quien mandó un centro retrasado que Marcel Sabitzer conectó de primera con un misil teledirigido.

  • 2-2 (Min. 60): La respuesta argelina llegó por la banda izquierda. Houssem Aouar desbordó a su marcador con facilidad y envió un centro raso al segundo poste donde Riyad Mahrez apareció libre de marca para empujarla.

  • 3-2 (Min. 93): Mahrez firmó su doblete tras recibir un pase entre líneas de Aouar en plena desatención de la zaga austríaca.

  • 3-3 (Min. 96): El agónico testarazo de Saša Kalajdžić a pase de Gregoritsch que rescató a su país en el último suspiro.

El veredicto de las mesas de análisis

Los principales análisis de la prensa internacional coinciden en que el partido ofreció un cierre digno de Hollywood, alejando los fantasmas de un pacto premeditado gracias a la ambición de un bando y la heroica respuesta del otro. Los expertos señalan que, aunque existieron unos 15 minutos de preocupante pasividad donde nadie quería arriesgar, el desenlace demostró que lo vivido en la cancha fue puro pánico táctico y la belleza caótica del fútbol en su máxima expresión.

Asimismo, se aplaudió la audacia del entrenador austríaco al enviar a la cancha a su delantero de dos metros en el último minuto, una jugada desesperada que castigó el exceso de confianza de su propio plantel, el cual previamente había jugado con fuego al replegarse para aceptar el empate.

Con la igualdad consolidada, los especialistas destacan que la clasificación final dejó un panorama sumamente contrastante para el inicio de la fase de eliminación directa. Por un lado, Austria avanza como sublíder de grupo con la ventaja anímica de no tener nada que perder tras haber estado virtualmente eliminada por tres minutos, teniendo ahora una dura cita frente a España en Los Ángeles.

Por el otro, Argelia se mete a los dieciseisavos de final como uno de los mejores terceros lugares para medirse contra Suiza en Vancouver, cerrando así una de las carambolas matemáticas más dramáticas y crueles de la historia de los mundiales, la cual terminó por dejar a Irán con las manos vacías de forma fulminante.