Crisis vial eleva consumo de diésel y costos para el transporte de carga

El transporte de carga pesada enfrenta una creciente crisis logística debido a la falta de infraestructura vial adecuada y a los constantes retrasos registrados en las principales rutas del país, una situación que eleva los costos de operación y afecta la cadena de suministro.
Las complicaciones se presentan tanto en los accesos hacia los principales puntos comerciales como en la Ciudad de Guatemala. Los trabajos en la autopista hacia Puerto Quetzal y las restricciones de circulación en distintos sectores de la capital han obligado a los transportistas a utilizar rutas alternas que también presentan altos niveles de congestionamiento.
De acuerdo con el sector, atravesar la ciudad puede tomar más de 24 horas, cuando normalmente estos recorridos deberían realizarse en un tiempo considerablemente menor. Las largas filas y el tránsito lento obligan a los vehículos a permanecer durante horas en carretera, lo que incrementa el consumo de diésel y los gastos de operación.
Los sobrecostos también alcanzan al personal encargado del traslado y recepción de las mercancías. Las empresas deben asumir pagos por horas extraordinarias y, en algunos casos, habilitar turnos adicionales para recibir los productos cuando las unidades llegan fuera de los horarios previstos.
A esta problemática se suma el impacto en los pilotos de transporte pesado, quienes deben permanecer durante extensas jornadas en medio del congestionamiento. El cansancio, el estrés y las condiciones de circulación representan factores que pueden afectar su seguridad durante los recorridos.
El sector de transporte de carga ha insistido en la necesidad de implementar soluciones de infraestructura de largo plazo que permitan descongestionar las principales rutas y evitar que los vehículos pesados tengan que atravesar zonas urbanas saturadas.
Los transportistas consideran que mejorar la red vial es fundamental no solo para reducir sus costos de operación, sino también para garantizar el flujo de mercancías, fortalecer la cadena de suministro y evitar que las dificultades de movilidad terminen trasladándose al precio final de los productos.