Brote de sarampión expone debilidades en vacunación en Guatemala

El brote de sarampión en Guatemala mantiene la alerta sanitaria, con más de 32 mil casos registrados y 32 personas fallecidas, de acuerdo con las cifras analizadas por el epidemiólogo e investigador clínico Erwin Calgua.
El especialista explicó que la cifra acumulada incluye no solo los casos confirmados mediante pruebas de laboratorio, sino también aquellos clasificados por nexo epidemiológico y criterio clínico. Esta metodología permite incorporar al registro a pacientes que cumplen con características compatibles con la enfermedad, aunque no cuenten con una confirmación de laboratorio.
Según Calgua, los casos confirmados por laboratorio rondan los 8 mil, mientras que el resto corresponde a las otras categorías utilizadas por las autoridades epidemiológicas. El Ministerio de Salud ha explicado que la clasificación incorpora las tres vías para reflejar de manera más amplia el comportamiento del brote. En una actualización oficial del 24 de julio, por ejemplo, se contabilizaban 30 mil 40 casos, de los cuales 7 mil 830 eran confirmados por laboratorio, 3 mil 394 por nexo epidemiológico y 18 mil 816 por criterio clínico.
Aunque la transmisión comunitaria muestra una tendencia descendente, el epidemiólogo llamó especialmente la atención sobre los fallecimientos registrados entre menores de un año, un grupo que enfrenta mayores riesgos ante la enfermedad.
El sarampión es altamente contagioso y puede provocar complicaciones graves, entre ellas neumonía y afectaciones del sistema nervioso como la encefalitis. Las autoridades sanitarias también han señalado que la enfermedad puede ocasionar complicaciones respiratorias severas y otras condiciones que incrementan el riesgo de muerte.
Déficit de vacunación
Calgua considera que el escenario actual no puede atribuirse únicamente a las consecuencias de la pandemia de COVID-19. A su criterio, también existe un problema acumulado durante años en la adquisición, distribución y cobertura de vacunas, que dejó grupos de población con esquemas incompletos.
Entre los sectores que generan preocupación se encuentran jóvenes de entre 20 y 29 años que no completaron las dosis necesarias para contar con una protección adecuada frente al virus.
La baja cobertura de inmunización ha sido uno de los principales factores que han permitido la circulación del sarampión. Ante el brote, el Ministerio de Salud amplió las estrategias de vacunación y, con acompañamiento de la OPS/OMS, ha desarrollado campañas de contención en distintas áreas del país.
Actualmente, la vacunación continúa como una de las principales herramientas para frenar la transmisión. La vacuna está disponible de manera gratuita en los servicios de salud y las autoridades han ampliado los grupos de edad incluidos en la respuesta al brote.
Una enfermedad con alta capacidad de transmisión
El riesgo del sarampión radica también en su elevada capacidad de propagación. De acuerdo con información oficial, una persona enferma puede contagiar a un número elevado de personas que no cuentan con protección, lo que facilita la aparición de cadenas de transmisión cuando existen comunidades con bajas coberturas de vacunación.
Aunque Guatemala ha reportado una reducción en los contagios semanales respecto al punto más alto del brote, el virus continúa circulando y las autoridades mantienen las acciones de vigilancia, vacunación y respuesta epidemiológica.
Para los especialistas, el desafío no se limita a contener el brote actual, sino a recuperar las coberturas de vacunación y fortalecer de manera sostenida el sistema de inmunización para evitar nuevos repuntes de una enfermedad que puede prevenirse mediante la vacunación.